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Era un grupo de pequeñas ranas que atravesaban juntas un bosque. Pero de pronto, dos de ellas cayeron en un hoyo muy profundo. El resto de ranas, se asomaron para mirarla, rodeando el agujero.

Rápidamente se dieron cuenta de que el agujero era muy profundo. Sus compañeras saltaban y saltaban, pero no podían alcanzar la orilla.

Las ranas comenzaron a cuchichear entre sí. Todas daban por muertas a las dos ranas, ya que no veían posible que pudieran dar un salto tan alto como para salir del agujero. Así que comenzaron a gritar a las ranas que no podían hacer nada, que no podrían salir de allí.

¡Dejadlo, no lo conseguiréis! – gritaban las ranas desde la orilla.

Pero las dos ranas continuaban saltando sin parar, ignorando los gritos de sus compañeras, que no dejaban de decirles que iban a morir igualmente a pesar de sus esfuerzos.

– ¡No lo intentéis más! – gritaban las ranas – ¡No lo conseguiréis!

Las ranas les llegaron a insinuar a sus dos compañeras que no gastaran más fuerzas, que se dejaran morir. Y gritaban tanto, que al final una de las dos ranas que saltaba sin parar se dio por vencida y decidió parar. Se dejó caer al suelo sin más, y murió.

Sin embargo, la otra rana continuó saltando, a pesar del agotamiento. Cada vez más, cada vez con más fuerza. Y las demás compañeras gritaron mucho más alto para que dejara de saltar.

– ¡Deja de sufrir ya! – le gritaban una y otra vez.

Y la rana saltaba más y más. Hasta que de pronto, logró salir del agujero. Ella pensó que sus compañeras le estaban animando todo el rato, fijándose en los gestos que hacían. Y les agradeció de todo corazón el haberle ofrecido todo su aliento.

En realidad, la rana era sorda y le era imposible escuchar los gritos de las demás.

Reflexión

Esta fabula nos hace tomar consciencia que debemos ser muy cuidadosos con nuestros comentarios y con nuestra escucha.  Lo que decimos puede influir la conducta de otras personas, mientras que lo que escuchamos puede afectar nuestro comportamiento.

¿Con que personaje de la fábula te identificas?

¿Eres una rana que desmotivas a otros que intentan salir?

¿Dejas de luchar ante comentarios adversos? 

¿Actúas haciendo caso omiso de los comentarios? 

Ricardo Zamponi

Escucha un cuento  Cuentista

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About the Author: Ricardo Zamponi

COACH PERSONAL Y EJECUTIVO MBTI PRACTITIONER
Coach entusiasta , apasionado por el desarrollo de las personas y la formación de equipos de alto rendimiento.

11 Comments

  1. Responder Alberto

    Muy interesante Ricardo! Qué importante lo que comentamos a los otros y cómo aprender a seleccionar lo que escuchar

    • Responder Claudia Sambartolomeo

      Qué hermoso cuento!!!!!siempre hay que luchar para salir del pozo!!!!!y siempre hay que alentar al que cayó para que luche por salir de una mala situación!!!!!!

  2. Responder Mercedes

    Coincido! Es muy importante ser conscientes de nuestras palabras, no sólo cuando hablamos de nosotros mismos, sino también en la forma de referirnos al resto, ya que podemos dañar. Y también es interesante poder trabajar con uno mismo para no darle siempre tanta importancia a lo que dicen los demás.
    Saludos

  3. Responder Monserrat

    Qué lindo cuento! Cuanta razón, las opiniones de los demás nos condicionan. Hay que ser concientes de nuestras capacidades y seguros de nosotros mismos para que no nos afecten. Gracias Ricardo por la historia motivadora.

  4. Responder ADRIANA OJEDA-CASTOL

    Como me decía mi abuelita: “A palabras necias, oídos sordos! “. Esta frase aplica para este cuento tan bonito. Las palabras necias eran las de las ranas dedicadas a desalentar a las ranitas atrapadas y que solo querían que se dieran por vencidas. Y los oídos sordos, fueron los de la ranita que se salvo y que convirtió la mala actitud de aquellas en palabras alentadoras para su propio beneficio.
    Cuando escuchamos necedades que sólo hacen daño y destruyen, estas nos pueden ayudar a hacernos fuertes, crecer y seguir avanzando. Sólo es cuestión de sordearse y sólo escuchar y ver el lado bueno de las palabras.

  5. Responder Gerar Acuña

    Esto demuestra que la principal motivación debe ser la generada por ti mismo. Siempre va a ver ranas que te desalientan. Y muy pocas las que te quieran ver salir del pozo.

  6. Responder Nicolas Zamponi

    Muy el cuento. Creo que los comentarios de otras personas ocupan un lugar en uno pero no tienen poder de decision de uno mismo. Es decir yo escuche tu comentario y dejo que ocupe un espacio pero soy yo quien decide quien realmente soy.

  7. Responder Pablo Z

    Inteligente aquel que dio cree la mitad de las cosas que oye… brillante es aquel que sabe que mitad creer ..
    Gracias por compartir Ricardo!

  8. Responder María Cecilia

    Genial! Que linda fábula! Yo soy una rana que salta, aunque no soy sorda, simplemente pongo biombo y no doy bola… Así sigo con mis objetivos y mis logros… Que muchas veces resultan molestos a unos cuantos… Jaja. Un abrazo y gracias!

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